Seleccionar página



Nieve, viento, frío y heladas … Sin duda, el invierno ha vuelto y comienza oficialmente la temporada de raclette. Ya sea con familiares o amigos, aquí hay algunos consejos y trucos para que su fiesta de raclette sea un éxito.

En asociación con Maison Delpeyrat

La palabra clave: ¡Anticípese!

Es bien sabido que en la cocina, la organización es la clave del éxito. Ya sea que su noche rime con un comité pequeño o una mesa grande, es mejor anticiparse para preparar su fiesta de raclette. Si esto último es una delicia para jóvenes y mayores, sin embargo, requiere un poco de preparación y organización. Para evitar cualquier molestia, recuerde enumerar todo lo que necesitará: papas, quesos, embutidos, condimentos, pero también extensiones, sartenes o espátulas de madera.

También asegúrese de tener suficiente para satisfacer a sus invitados. Sería una pena caer en el puerto de queso, ¿verdad? Para una persona, cuente de 200 a 250 g de queso, de 100 a 150 g de embutidos y de 4 a 6 papas. También recuerde verificar que su máquina raclette funciona correctamente y se está calentando lo suficiente.
Finalmente, prepare las bandejas de charcutería de antemano y cocine las papas con anticipación, lo que le permitirá sentarse a la mesa con confianza. Del lado de la conservación, nada podría ser más simple. Filme las bandejas de charcutería y colóquelas en la nevera. Para mantener las papas calientes durante la degustación, no dude en colocarlas en la parte superior de su aparato con un fondo de agua.

Elegir el queso correcto

No hay secreto: una raclette digna de ese nombre requiere un buen queso. ¡Para no comprometer la calidad! Optamos por piezas de calidad yendo directamente al fabricante de queso o favoreciendo productos cortados en nuestros supermercados.
Raclette simple, ahumado o incluso picante; no dudes en variar los placeres y ofrece a tus invitados una amplia variedad para satisfacer a todos los paladares.

Y si la raclette es EL queso estrella en invierno, no hay reglas. Reblochon, Saint-Nectaire y otros quesos blandos te hará derretir de placer. Para los más aventureros, ¿por qué no optar por un queso con un carácter fuerte como le maroilles, un trozo de queso de cabra, o incluso un Camembert madurado ? Después de todo, todos tienen su versión y variaciones.

Selecciona cuidadosamente tu charcutería

Para una deliciosa raclette con un sabor auténtico, el secreto radica en la selección de carnes frías. Jamón, chorizo, bresaola, roseta o incluso coppa: la elección es variada y no siempre es fácil de navegar.
Para asegurarnos de no equivocarnos, optamos por carne francesa de calidad, que favorece la charcutería con poco o ningún aditivo. La Maison Delpeyrat está comprometida, por ejemplo, con el consumidor ofreciendo productos sin colorantes ni nitritos añadidos. Una verdadera garantía de autenticidad y know-how, ofrece una amplia gama de pequeñas carnes curadas hechas de cerdos criados en Francia, sin antibióticos, y alimentados con cereales franceses sin OGM. La garantía de comer bien mientras te diviertes.

Para deleitar a sus invitados, también confíe en el gusto. Prefiere los embutidos delicadamente aromatizados. Punta de especias y sabor auténtico; Maison Delpeyrat destaca recetas tradicionales, sutilmente sazonadas, para acompañar una deliciosa raclette.

¿Y qué hay del acompañamiento?

Si la charcutería y las papas siguen siendo los acompañamientos más populares durante una raclette, es fácil agregar un toque de originalidad a su cena. Los encurtidos de verduras, encurtidos y otros condimentos serán los aliados perfectos para mejorar su raclette. Para llenarnos de colores y variar los placeres, pensamos en vegetales frescos de temporada como champiñones, coliflor, brócoli o zanahoria. Una opción que también deleitará el paladar de los vegetarianos. Para un toque de ligereza y frescura, también puede servir una ensalada verde a sus invitados. Finalmente, ¿por qué no cambiar la eterna papa por una deliciosa batata o un trozo de pera? ¡Éxito garantizado para los fanáticos de lo dulce y lo salado!
En cuanto a las bebidas, prefiera un vino blanco de Saboya o el Jura. Si el rojo te tienta más, opta por un vino redondo y ligero con aromas sutiles, como un Pinot Noir de Borgoña o Alsacia.